
NO se a ti, pero para mí la vuelta de vacaciones la siento como una contradicción entre: “necesito más vacaciones” y un “menos mal que vuelvo a la rutina, necesito centrarme”.
Siento una mezcla de descanso y energías renovadas, pero a medias. Es como si ahora que se acaban las vacaciones, es cuando empiezo a estar conectada conmigo y con todo lo que me rodea. Disfruto de la naturaleza, de mis paseos, de mis lecturas, del silencio, de la comida, de la soledad, de la compañía… Me siento más ligera, con la mente clara y despejada, más presente en cada cosa que hago, en las emociones que siento; y mi cuerpo está más ágil, liviano y contento… ¿Cómo no voy a querer y necesitar más de esto?
Pero por otro lado, una parte de mi siente que tanto ajetreo de maleta, viaje, esa flexibilidad que me lleva a improvisar planes que surgen, y ese: “venga, vale, quedamos que tenemos que aprovechar este disfrute”, ese comer de más, esa compañía de más… me tiene un poco desordenada y caótica, y empiezo a sentir la necesidad de volver a la rutina, a mis horarios, a mis clases, a todo aquello que me devuelve el orden.
Ahora bien, si pudiera elegir me haría un revuelto como esos aperitivos chinos que llevan todo tipo de frutos secos. Cogería un poquito de conexión y descanso para mantener mis energías. Un poquito de presencia para conectar con mis emociones y que no me arrastren. Un poquito de orden para mantener mi mente enfocada y un poquito de soledad y meditación para no desconectarme.
Pero… ¿Por qué me pasa esto? ¿Por qué siento esta contradicción?
Me pasa porque la energía recargada es mucha y valiosa, pero MI ENERGÍA NO ESTÁ EQUILIBRADA. Durante el año, voy cargando-descargando, perdiendo – renovando mi energía según lo que va requiriendo mi experiencia vital, mi día a día. En vacaciones suelto todo eso en la medida en la que voy pudiendo: suelto responsabilidad, control, el “malcomer”, la prisa… intento vaciarme de pensamiento laborales y de obligaciones entre otras muchas cosas para poder Rellenarme y Renovarme. Y lo consigo en la medida de lo posible, lo que pasa es que mi cargador de energía es uno de carga lenta, es decir, no cargo a la velocidad de los pocos días de descaso que tengo. Por eso mis niveles de energía van pasando por mis chacras (centro de energía del cuerpo), como una pequeña cascada de saltos de agua, se van nutriendo y repartiendo la energía según la cantidad que requieren, pero algunos están taponados y sobrecargados, mientras que otros están casi secos porque el fluir se quedó atascado. Por eso la vuelta a la rutina para mí puede ser un tránsito equilibrado o un auténtico suplicio. A mí, el Reiki, me ayuda a equilibrar mis energías de una manera amable y amorosa para que mi vuelta al cole sea un paseo en bici y no la subida al Everest.
¿Te resuena la frase: “¡uff! llegué de vacaciones hace dos días y ya se me han olvidado!”?
Si te pasa esto, si te pasa como a mí y quieres mantener TU VALIOSA ENERGÍA RENOVADA estas vacaciones y no quieres perderla de golpe:
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Te abrazo, te abrazo fuerte
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