
Junio llega como una pausa sagrada. Sin apenas darnos cuenta, ya estamos en el corazón del año. Y quizá por eso, el alma comienza a susurrarnos con más fuerza:
¿Cómo estás, de verdad? ¿Desde qué lugar de ti estás viviendo?
Desde la mirada Reiki, junio es un mes de encuentro con la verdad interior. La energía se vuelve más clara, más luminosa, más directa. Como si el universo nos colocara un espejo solar delante para ver con honestidad lo que hemos sembrado… y lo que aún está por florecer.
En el hemisferio norte, el sol alcanza su punto más alto en el cielo. Es el solsticio de verano, un portal energético que nos conecta con la expansión, con la fuerza vital, con el fuego sagrado. Es tiempo del plexo solar, del chakra que sostiene nuestra voluntad, nuestro poder personal y nuestra capacidad de avanzar con determinación, pero también con conciencia y amor. No es un fuego que arrasa, es un fuego que alumbra y purifica.
Por eso, este mes es ideal para hacer una revisión honesta del camino recorrido. Preguntarnos:
¿Estoy actuando desde mi verdad o desde lo que se espera de mí?
¿Estoy encendiendo mi luz o apagándome poco a poco?
¿Puedo confiar más en mi guía interior y en la energía que me habita?
¿Cómo puede ayudarte Reiki este mes de junio?
Reiki puede ser un gran acompañante en este momento de transición. Nos ayuda a equilibrar los chakras, especialmente el del plexo solar, para reconectar con nuestra fuerza sin dureza, y con nuestra luz sin miedo.
Con cada sesión de Reiki:
- Limpias tu campo energético, soltando tensiones, emociones acumuladas o pensamientos repetitivos.
- Calmas tu sistema nervioso, generando espacio interior para ver con más claridad.
- Despiertas tu fuego interior, desde un lugar de amor, no de exigencia.
- Recuperas conexión con tu intuición, para escuchar mejor los mensajes que tu alma tiene para ti en este momento del año.
- Alineas tu intención con tu energía, lo que te permite avanzar con más ligereza, verdad y coherencia.
Puedes dejar que el Reiki te guíe como un faro suave pero firme hacia tu centro, hacia ese lugar donde no necesitas demostrar nada… solo ser.
Muchas culturas celebran el solsticio con rituales de fuego: hogueras, velas, danzas al atardecer… Son gestos simbólicos que nos invitan a quemar lo viejo y a ofrecer nuestras intenciones al cielo abierto. Puedes crear tu propio ritual íntimo, sencillo, en casa: encender una vela, escribir lo que quieres soltar y lo que deseas invocar. Sentarte en silencio y dejar que el Reiki fluya mientras te abres a la energía del sol, de la vida, de tu propia verdad.
Junio también suele traernos lunas llenas cargadas de mensajes. La energía solar y lunar se encuentran, se reflejan, se equilibran. Es un buen momento para mirar dentro, reconocer emociones contenidas, dejar que el cuerpo exprese lo que la mente no sabe decir. Sentir. Respirar. Liberar. Reiki no solo sana, reordena lo que se desbordó.
A mitad de año, el alma también necesita limpiar, renovar, reiniciar. Este mes no se trata de hacer más. Se trata de mirar con claridad, respirar con consciencia y actuar con amor. A veces, lo más transformador es lo más sencillo: una presencia que no juzga, unas manos que contienen, una energía que abraza.
Quizá no sepas aún hacia dónde vas… pero sí puedes sentir desde dónde deseas caminar.
¿Te ha resonado este mensaje?
Me encantará leerte en los comentarios:
¿Qué te inspira este mes de junio? ¿Cómo vives tú el solsticio y el fuego interior?
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