
El 15 de junio se celebra el Día Mundial del Viento, un momento perfecto para recordarnos lo invisible que nos sostiene, nos mueve y nos conecta: el aire. Aunque no lo vemos, lo sentimos. Lo respiramos. Nos atraviesa, nos calma o nos agita. Igual que la energía.
En Reiki, el elemento aire está muy presente. Se relaciona con la mente, los pensamientos, la comunicación y, sobre todo, con el chakra corazón, ese espacio energético donde se entrelazan emociones y pensamientos, razón e intuición.
Aire: la energía del pensamiento y la respiración
El aire en Reiki simboliza lo mental, lo sutil, lo que está en movimiento constante. Se manifiesta en nuestro día a día a través de la forma en que pensamos, nos comunicamos, respiramos y percibimos al mundo. También se relaciona con el incienso en el altar de Reiki: ese humo suave que sube, que limpia, que transforma sin forzar.
Cuando nuestra energía de aire está en equilibrio:
- La mente se vuelve clara, sin exceso de ruido.
- La respiración se hace profunda y consciente, conectando con el aquí y ahora
- La comunicación fluye, desde el corazón, con autenticidad.
- El pensamiento se alinea con la intuición, y la energía vital circula con más libertad.
Pero cuando el aire interno está en exceso o en bloqueo, podemos sentirnos dispersxs, atrapaxs en bucles mentales, con ansiedad o desconexión emocional.
El chakra corazón: donde el aire toca el alma
En Reiki, el chakra anahata (corazón) es el puente entre lo terrenal y lo espiritual. Es el centro del amor, del perdón y de la conexión. Su elemento es el aire, y su energía se activa especialmente a través de la respiración consciente, del contacto amoroso y del silencio que escucha.
Cuando trabajamos con este chakra, no solo armonizamos emociones como la alegría o la tristeza, también liberamos pensamientos que nos alejan del presente. El Reiki en el corazón nos ayuda a soltar cargas invisibles, a abrir espacio para la compasión (propia y hacia los demás) y a sentirnos sostenidxs desde dentro.
Un ejercicio simple para este día
Hoy, regálate un momento:
- Siéntate en silencio, coloca tus manos en el centro del pecho.
- Inhala profundo por la nariz, exhala suave por la boca.
- Siente el aire entrar y salir… como un mensaje invisible que calma tu interior.
- Imagina que con cada inhalación respiras luz blanca y en exhalación, libera pensamientos que ya no necesitas.
- Quédate ahí… respirando desde el corazón, unos minutos y siente.
Aunque el viento esté afuera, tú puedes crear un aire nuevo adentro.
Reiki, aire y presencia
Celebrar el viento también es honrar la ligereza, el movimiento, la pausa, el cambio. El Reiki, con su toque suave y su energía amorosa, es una forma de sintonizar con ese viento sagrado que nos ordena por dentro.
Respirar con conciencia, limpiar nuestros pensamientos y abrir el corazón es un acto profundamente transformador. Y tú tienes el poder de hacerlo, cada vez que eliges parar y escuchar el aire que habita en ti.
Si sientes que tus vientos internos están en tempestad o en calmachicha te invito a elegir unos de mis acompañamientos para equilibrar y armonizar las energías en el puente que es tu corazón. Y si sientes que tu curiosidad se abre te invito a que sigas navegado por mi blog. Comparte tu comentario estaré encantada de abrir una charla amiga.
Te abrazo fuerte
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