con Movimiento Vital expresivo

Hay momentos en los que la vida parece pedirte quietud.
No moverte, no correr, no buscar. Solo estar.
Y, sin embargo, estar puede ser el mayor acto de valentía.
Sostener no es aguantar desde la rigidez, sino enraizarte en tu centro, sentir la solidez de tu cuerpo y confiar en el presente, incluso cuando las certezas externas se desvanecen.
Cuando eliges sostenerte desde dentro, no te derrumbas con cada viento que sopla: te conviertes en árbol, firme, vivo, enraizado, con raíces profundas que se alimentan de la tierra y ramas que se abren hacia la luz.
Habitar el presente: el lugar donde la vida sucede
El presente no es un punto en el tiempo, es un estado de consciencia.
Es ese instante en el que te sientes completa tal como eres, sin necesidad de cambiar nada.
Cuando respiras profundo, sientes tus pies sobre el suelo y te das cuenta de que no falta nada, estás habitando tu centro.
La mente tiende a moverse hacia el pasado o hacia el futuro, pero el cuerpo siempre está aquí.
Por eso, volver al cuerpo es volver al presente.
Y en ese regreso, algo cambia profundamente: la energía se equilibra, se armoniza, se disuelve, se suaviza y aparece una fuerza tranquila y serena en tu centro vital, el hara.
Habitar tu centro con firmeza
Habitar tu centro no significa no moverte, sino moverte desde un eje vivo y consciente.
Cuando estás centrada, tu energía no se dispersa, se enfoca.
Puedes escuchar lo que pasa dentro y fuera de ti, sin perderte en ello.
Puedes sostener tus emociones sin ahogarte en ellas, sostener tus procesos sin huir, sostenerte a ti misma cuando la vida cambia de ritmo.
El centro es el lugar desde donde puedes danzar con el cambio sin perder equilibrio.
Es una práctica diaria: volver a ti, una y otra vez.
El cuerpo como ancla
Tu cuerpo es la puerta de entrada al presente.
Cada respiración, cada paso, cada sensación te conecta con la tierra.
Desde el Movimiento Vital Expresivo, este sostén se experimenta de forma viva: a través del peso, del ritmo, del contacto con el suelo.
Moverte desde la raíz, sentir la firmeza de tus piernas, la expansión del pecho y el sostén de tu eje, te recuerda que la estabilidad no está afuera, sino dentro de ti.
Sostenerte en el cuerpo es confiar en tu base, es permitirte ser habitada por la fuerza tranquila del ahora.
Desde ahí, todo fluye con más claridad, presencia y serenidad.
Una invitación
Este mes te invito a vivir una clase especial de Movimiento Vital Expresivo dedicada a sostener y habitar tu centro, a sentir la fuerza del presente y la estabilidad que nace del cuerpo.
A través del movimiento, la respiración y la conciencia, exploraremos cómo volver a tu eje interno, a ese espacio de calma donde la energía se equilibra y el alma descansa.
🌳 Muévete desde tu centro. Sostente. Enraíza. Presente.
📍 Navalcarnero
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Con ternura
Chus
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