
Una de las cosas más bonitas en mi experiencia es el voluntariado. Hace muchos años trabajé como Monitora de ocio y tiempo libre con personas con discapacidad. Ocio inclusivo, concretamente. En aquel entonces, mucho más joven que ahora, aprendí lecciones de amor y ternura de generosidad sin límites y también aprendí la dureza, dolor y sufrimiento. Mi juventud me hizo saber que era demasiado para mí y necesité parar por un tiempo el voluntariado sabiendo que en algún momento volvería. Dejé la puerta abierta.
Y quedó abierta porque tenía muchas cosas de las que ocuparme, poner en orden mis conflictos internos, para ser capaz de acompañar a las personas con discapacidad y sus familias de manera que no me arrasan mis emociones como un Tsunami.
Años después, la vida vuelve a poner en mi camino la oportunidad de realizar un voluntariado con personas con discapacidad. No podía ser de otra manera, de la mano de mi Maestro David Blázquez León, quien no cesa de ser un constante aprendiz, un alma sabia, un ser expansivo lleno de paz, sonrisa infinita y mucho amor no cesa de llevar el Reiki allí donde siente que más se necesita. Y no sólo eso, cuida el entorno de Maestr@s que somos con la delicadeza de un buen guía. Un faro siempre encendido.
El aprendizaje es infinito.
Gracias a las residencias y centros de día que abren sus puertas al Reiki para el beneficio de personas con discapacidad, enfermedad, vejez y demencia.
Gracias a pacientes y familiares que nos abren el corazón de par en par.
Gracias a tod@s los Maestr@ que participamos en esas sesiones siendo canales de Reiki y haciendo posible el encuentro.
Si quieres participar como voluntari@ ponte en contacto conmigo y en el mensaje pon «Voluntariado» y te facilito toda la información que necesites. Encantada de escucharte.
