
Hay algo que escucho mucho:
“No tengo tiempo para mí.”
Y casi siempre, cuando lo miramos un poco más de cerca, no es exactamente así.
No es que no haya tiempo.
Es que tú has quedado en último lugar.
Después del trabajo.
Después de la casa.
Después de los hijos.
Después de todo.
Y cuando por fin aparece un pequeño hueco… ya no hay energía.
La resistencia no es desinterés
Muchas veces no vienes a una clase, a una sesión o a un espacio así…
no porque no te apetezca sino porque algo dentro de ti dice:
– “Ahora no”
– “Tengo demasiadas cosas”
– “Ya lo haré cuando esté más tranquila”
Pero la calma no llega sola.
El tiempo no aparece de repente.
Quizás hay algo que casi nunca se nombra: darte un espacio para ti también requiere esfuerzo e incomodidad.
Elegirte no es cómodo (al principio)
Elegirte implica parar. Y parar, a veces, da vértigo.
Porque cuando paras:
- aparece el cansancio
- aparece lo que llevas sosteniendo
- aparece lo que no estás escuchando
Y eso incomoda.
Por eso muchas veces es más fácil seguir.
Seguir haciendo.
Seguir resolviendo.
Seguir postergándote.
Pero… también es un punto de inflexión
Hay un momento —pequeño pero muy importante— en el que decides:
“Voy a darme este espacio.”
Aunque no sea perfecto.
Aunque no tenga todo el tiempo del mundo.
Aunque suponga reorganizar cosas.
Ese momento no es solo una decisión práctica.
Es un cambio interno.
– Dejar de ponerte al final
– y lo más importante: Empezar a incluirte en tu propia vida
No necesitas hacerlo perfecto
No necesitas tener una hora diaria.
Ni una rutina ideal.
Ni esperar a que todo esté en calma.
A veces es solo esto:
👉 una hora a la semana
👉 un espacio donde no tienes que sostener nada
👉 un lugar donde puedes volver a ti
Y desde ahí, algo empieza a recolocarse en tu interior
Quizá no es tiempo, es permiso
A veces la pregunta no es: “¿Tengo tiempo?”
Sino:
“¿Me doy permiso?”
Permiso para parar.
permiso para sentir.
Permiso para no estar para todo el mundo todo el tiempo.
Permiso para estar contigo.
Si lo sientes…
Si al leer esto algo se mueve dentro de ti, aunque no lo tengas todo claro.
A veces el primer paso es simplemente acercarte.
Explorar. Probar. Sentir.
Y desde ahí, ver qué necesitas.
Si sientes que puede ser un momento para ti:
Estoy abriendo espacios —individuales y grupales, presenciales y on line— para acompañarte a volver al cuerpo, soltar lo que pesa y reconectar con tu energía.
Si sientes que es TU MOMENTO PARA DArTE PERMISO…
puedes escribirme y vemos juntas cuál es el espacio de autocuidado que necesitas.
Te abrazo.
Con ternura
Chus
Descubre más desde yosoyenergíaconsciente
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
